
El arqueólogo Jesús Arenas.
¿Cuál es el panorama del mundo celtibérico en la comarca de Molina?
Con las prospecciones que estamos haciendo ahora la densidad de asentamientos es asombrosa. Lo cual no quiere decir que hubiera mucha gente, se trata de yacimientos pequeños y muy dispersos. Teniendo en cuenta los 500-600 años que se prolonga la cultura celtibérica, habrá de 400 a 450 asentamientos de la Edad del Hierro en la comarca de Molina. Es un gran potencial primero para la investigación y segundo para la potenciación socioeconómica de la zona. Ambos aspectos tienen un problema que es el económico, tanto excavar para investigar como adecuarlo para el público cuesta mucho dinero, por ello trabajamos a un ritmo lento pero el potencial es enorme.
¿Qué conclusiones se pueden sacar de las excavaciones en la comarca de Molina? ¿Había alguna tribu asentada en este territorio?
Yo trabajo la arqueología desde una perspectiva lo más objetiva posible y los nombres de las tribus son etiquetas que pusieron primero los romanos y luego los historiadores. El propio nombre de celtíbero es un término artificial que acuñaron los romanos en la II Guerra Púnica al penetrar en el interior de la península y encontrar a una gente que hablaba una lengua céltica pero que tenía un modo de vida ibérico, y por eso acuñaron el término “celtíbero”.
¿Pero no participaban realmente esas gentes de esas características: lengua celta y costumbres ibéricas?
Sí, pero eso era en el siglo II o III a.C. cuando vinieron los romanos. ¿Alguien sabría decirnos que pasaba en el siglo IV, V o VI? Además ¿qué nos interesa? ¿Hablar de celtas? Eso está cada día peor visto, hasta los irlandeses, los celtas por antonomasia, los arqueólogos no utilizan ya la etiqueta de celta.
La cultura de esa zona es rica en recursos internos como en aportes externos. En el poblado celtibérico de El Ceremeño en La Herrería una de las habitaciones es un espacio de significación ritual, pensamos que se trata de ritos pre-latinos pero de la península italiana; eso quiere decir que hay muchos contactos, la gente va y viene. Por eso digo que hay que tener cuidado con etiquetar a un grupo como celtas porque habría que ver en que consiste eso de ser celta.

El Ceremeño en La Herrería
¿Entonces por qué se caracterizan estas sociedades?
Son sociedades campesinas con un peso específico de la ganadería bastante grande, con un aporte minoritario de agricultura cerealista, dedicadas a la extracción de metal que utilizan para establecer intercambios.
Es posible que no sólo comerciasen con metal sino con carne en conserva salada, es decir, ¡jamones! Estamos encontrando, como en el poblado celtibérico de El Palomar en Aragoncillo, depósitos de fauna, de huesos largos de cerdo, vaca. Desde mi punto de vista eso no es basura, eso son patas, seguramente ahumadas o saladas.
Según estamos trabajando ahora están saliendo cosas que la “arqueología de los celtas” no detecta. La arqueología celtíbera tradicional es muy de guerrero con espada en mano, parece que se reproducían por generación espontánea, sin participación de mujeres, y ahora estamos detectando espacios sociales y productivos para las mujeres muy importantes, esto es muy novedoso dentro de la arqueología tradicional.
¿Cómo se llega a esta conclusión?
Por muchas cosas, primero analizando los restos óseos que se encuentran en las necrópolis, con el análisis de huellas digitales en la cerámica. Eso nos permite ver que las mujeres tienen una parte activa no solo en el mantenimiento de la economía doméstica sino que de producción. Está constatado que hacían la cerámica, pero hasta nivel industrial. Un ejemplo significativo de la importancia de la mujer es que en la necrópolis de La Herrería, donde hay cuatro o cinco tumbas con espadas, tres de ellas son de mujeres. Eso rompe completamente los esquemas.
¿Cuál es el papel de la comarca en este mundo celtibérico de la Edad del Hierro?
La Edad del Hierro en el sistema Ibérico no se entiende sin el aporte de la zona de Molina, la sierra de Albarracín y un poco de la zona de Calatayud. Porque tiene recursos y es una zona demográficamente activa, también desde el punto de vista productivo. No hay entornos suficientemente ricos para soportar una ciudad, lo que sí proporciona Molina son metales y productos ganaderos.

Castro celtibérico en La Olmeda
Esta cultura ¿cómo termina? ¿Con la invasión romana?
Sí, pero evidentemente en 500 o 600 años de desarrollo hay una evolución interna,y cuando llegan los romanos no es que la cultura local estuviera de capa caída –porque las grandes ciudades como Segeda y Numancia están emergiendo precisamente en aquel tiempo–, pero quizá si la invasión hubiera llegado un poco más tarde ya se hubiera detectado un declive. De una economía campesina en el siglo III se pasa a un sistema urbano, y cuando llegan los romanos ese sistema está en plena evolución.
No sabremos nunca que hubiera pasado un siglo después pero todo apunta a que es una evolución en cierto modo líneal que habría alcanzado su punto álgido si no hubiera empezado ya a decaer. De hecho zonas rurales como Molina se despueblan. Cuando llegan los romanos gran parte de esta gente ya había dejado Molina y se había trasladado a los valles. Hay unas dinámicas internas que indican eso aunque es verdad que la llegada de los romanos pone la puntilla. Lo más drástico creo que fue el edicto promulgado por Augusto para esta zona que ordena a todos los indígenas bajar al llano porque eran difíciles de controlar en las zonas de sierra. El último sitio importante en caer es Numancia en el año 133 a.C. A partir de entoces es cuando empezamos a hablar de periódo celtíbero romano. Los poblados que quedaron, después del desplazamiento a las ciudades, no están despoblados del todo. Eso sí, a partir del cambio de Era, perdemos el rastro de esa celtiberia en castros. Encontramos poblamientos en el llano, pocos porque la gente se ha ido ya a las ciudades.
¿Hay restos romanos en la comarca de Molina?
En la zona de Molina hay muy pocos, pero nadie debe pensar en despoblaciones, sencillamente la zona pasa de tener un papel protagonista en un sistema socioeconómico a tener un papel secundario. En la comarca de Molina sí quedó gente, lo que pasa es que es un poblamiento residual en el que no hay apenas transacciones comerciales. No hay vasijas importadas, la gente se hace su propia cerámica sin ninguna personalidad.
¿Hay vestigios del periodo visigodo?
Se tienen muy pocos datos en Molina pero con las prospecciones arqueológicas cada vez estamos encontrando más asentamientos de la época visigótica. Son poblamientos residuales pero eso indica que no hay vacío. Parece una continuación natural sin ningún tipo de trauma de ese poblamiento romano tardío. Se van los romanos, vienen los visigodos, y lo que pasa en estas zonas que están en un segundo plano es que van un poco a su aire, sin acusar los avatares históricos. Se trata de una estructura de campesinos. Los periodos históricos no los hacen los reyes, los hacen las personas, es verdad que no se encuentran monedas de Leovigildo ni de Recaredo pero allí había gente viviendo, explotando el entorno y relacionándose entre sí. En los trabajos de Cubillejo de la Sierra, creo que salió una sepultura de la época visigoda, también en el castillo de Corduente salió una hebilla... Los visigodos era una élite, la estructura de poder romano estaba tan desgastada que llegaron como mucho 200.000 individuos que lo único que hicieron es tomar el poder igual que lo hacía antes un emperador que estaba en Roma. Ahora mandan ellos desde Toledo, pero el poder se ejerce sobre la misma gente. Lo único que cambió fue la moneda.
¿Hay más huellas del periodo andalusí?
Las poblaciones de la zona de las sierras del sistema Ibérico eran bereberes y se desarrollaban al margen del califato. Es un poblamiento que vuelve a ser ganadero, desconectado de cualquier esquema de poder establecido. Cuando el califa de turno pedía el pago de impuestos hacía una razzia y los sometía, pero en general era gente que vivía al margen. Lo poco que sabemos del mundo islámico lo conocemos sobre todo de las excavaciones del castillo de Molina. Conocemos muchos materiales y yacimientos pero son sólo alquerías y pequeñas atalayas. Son tan rurales los poblamientos que a veces me pregunto si esa gente llegaba a tener mezquitas.

La Torre de Aragón
¿Hay alguna referencia histórica a la figura de Abelgalbón, el señor de Molina, amigo del Cid que se cita en el Cantar?
Hay referencias y muchas, primero porque esos niveles sí que los hemos localizado en el castillo de Molina. Cuando estuve excavando allí me parecía muy emocionante porque estaba ante los restos islámicos del siglo XI. Pensaba que si el Cantar dice que la esposa del Cid, doña Jimena, y sus hijas pasaban por aquí, es posible que esa ruina ellos la hubieran visto levantada. Creo que el Cantar tiene muchas bases históricas, sobre todo cuando habla del recorrido de doña Jimena camino de Valencia...
Y desde luego lo que sí hemos visto en las excavaciones del castillo, del Patio de Armas y de la torre de Aragón, es que había una gran fortaleza islámica en Molina, por lo menos en el siglo IX. Es una zona estratégica; entonces sea porque uno de esos señores bereberes se hace con el poder o porque alguien viene a poner orden, en Molina, como en otros sitios, surgen fortalezas importantes. Como no hemos encontrado restos claros de la época califal yo prefiero ser cauto, la fortaleza es de la época taifa, del siglo XI. Cuando acaba el califato aparecen los reinos taifas, en Molina está la familia de los Galbún. Las fortalezas de Molina estaban configuradas como están ahora, la Torre de Aragón era una torre exenta, como lo fue luego en época cristiana; y en lo que es ahora el castillo, en el fuerte de las Torres, también había otra torre porque hemos encontrado estructuras grandes en los dos sitios. Con Manrique de Lara se inaugura un proceso de ampliación pero él no quita lo que había.
Me figuro que además de la población bereber habría una población autóctona ¿o las poblaciones anteriores desaparecen?
De ninguna manera, había población autóctona, seguramente de la base hispanoromana. Cuando hablamos de hispanorromanos hablamos de lo que había en Hispania cuando llegaron los visigodos. Los romanos se mezclarían con iberos, con celtas, con turdetanos, con lusones, con lusitanos. Aquí llegaron bereberes y era el sustrato étnico dominante puesto que se escribía en árabe, pero la zona de Molina no estaba deshabitada y no creo que echasen a nadie.

El Patio de Armas del castillo
Aparte del castillo, ¿la ciudad de Molina tenía entidad en aquel tiempo?
La gran pregunta… debió tenerla porque un castillo de esa envergadura genera un núcleo de población, de no ser así no se podría mantener ese castillo.
Molina tiene un problema muy serio y es el nivel freático. Yo no sé si algún día vamos a enterarnos de lo que hay debajo de Molina porque donde se podría encontrar algo –creo que la ciudad islámica es donde la plaza de San Pedro, la parte en cuesta que sube hasta el castillo– en toda la zona llana debajo hay agua. Lo más antiguo que he podido encontrar es de la época de Manrique de Lara. Lo que hay debajo ya no lo sabemos porque sale agua.
¿Qué importancia tienen las excavaciones en el llamado “Prao de los Judios”?
Consta a través de muchas fuentes que los judíos estaban perfectamente acoplados en el mundo islámico de la misma manera que lo estuvieron en el mundo romano. En la península Ibérica hay judíos desde el siglo III, se sabe por las lápidas funerarias en hebreo y en latín.
En el lugar conocido como “Prao de los Judíos” tenemos cuatro niveles: el islámico; siglo XII, siglo XIII, siglo XIV-XIV. En el único que puedo asegurar que había judíos es en el último porque hemos encontrado epigrafía en hebreo. De no ser por esto difícilmente hubiéramos pensado que aquello era una sinagoga, perfectamente podría haber pasado por una mezquita. Se han identificado textos del Deuteronomio, hay anillos, y sin lugar a dudas en los siglos XIV y XV hubo judíos en aquel lugar. No puedo afirmar que en el siglo XIII o en los níveles islámicos también los hubiera, no tenemos pruebas. Comparado con otras aljamas de la península en las que hay mucha información, aquí no existe apenas. Ahora a raíz de estos descubrimientos se están revolviendo archivos y empiezan a encontrarse datos textuales.
Aljama hace referencia a la comunidad, me refiero al grupo hebreo de Molina independientemente de su configuración urbanística. El siglo XIII es una época de relativa bonanza para los judios seguramente estarían más dispersos que en el siglo XIV y sobre todo en el XV cuando se producen los pogroms, la persecución manifiesta de los judíos, creandose los llamados “apartamientos” (una especie de guetos). Seguramente esto no ocurrió en el siglo XII ni en el XIII con lo cual es posible que esa aljama estuviera más dispersa por la ciudad.
Pero dará mucho que hablar la judería de Molina porque uno de los hallazgos más interesantes es un sello notarial para imprimir lacre de un tal Moíses hijo de Samuel Habibas (Mosse Bar Samuel Habibas). Ahora están intentando con toda la documentación de la época del siglo XV localizar a ese notario. Sería imortantísima la línea de investigación... Por otro lado a raíz del descubrimiento de Molina se están reactivando estudios a nivel de fuentes y se ha encontrado por ejemplo que León Hebreo, uno de los autores hispano judíos más importantes con proyección incluso internacional, tiene algunas cartas firmadas a amigos suyos desde Molina. Es decir que la aljama albergó en tiempos a intelectuales de la talla de León Hebreo.
El “Prao” se destruye en las revueltas antisemitas de 1390-1394 porque hemos detectado que el lugar colapsa súbitamente y hay una especie de saña, hay objetos que parecen ser liturgicos rotos intencionadamente. Un investigador del CSIC me acaba de decir que ha encontrado un documento en el que las judías de la judería nueva de Molina subían a rezar a las ruinas donde estaba la judería vieja. Todo esto viene a indicar que en el siglo XV el “Prao” estaba ya destruido. Los progroms de la segunda parte del siglo XV fueron brutales. Los judios por legislación real no podían tener bienes raíces, no podían tener tierras y al no tener bienes raíces no podían echar raíces. Existe el mito, aunque en parte es verdad, de los judíos prestamistas, pero se tenían que dedicar a unos oficios muy concretos, llevar una forma de vida que cuando llegase el pogrom de turno, coger las pocas cosas de valor que tenían para salir corriendo. Pero lo que la gente no se acuerda es que también eran médicos y juristas...
¿Cómo se puede poner en valor estos descubrimientos para que sirvan al desarrollo de la comarca de Molina?
Vamos por orden. El primer ejemplo práctico es el poblado de El Ceremeño en La Herrería. No tenemos un control del flujo de visitantes pero es un hecho que El Ceremeño recibe muchísimos visitantes. Hay un pequeño museo, se hizo una pequeña inversión, se habilitó un área temática pero luego el problema es que no hay personal. Es un ejemplo relativamente exitoso. Yo excavé de 1990 a 1995 en el poblado celtibérico de El Palomar de Aragoncillo. Excavé sólo por investigar, lo cual fue un error de mi parte. No me planteé que eso podía tener un enfoque social, ahora ya lo planteo. Pero estamos a tiempo y vamos a presentar un proyecto para consolidar lo que se excavó. Es de la misma época que El Ceremeño.
En las excavaciones en curso –que tenemos tres ahora en la zona de Molina– hay un 50% de investigación y un 50% de una rentabilización social y cultural inmediata. Antes excavábamos, recogíamos muchos datos y los muros se caían. Ahora excavamos y a la vez consolidamos. Trabajamos con esa filosofía distinta a la de hace quince años.
¿Hay problemas de saqueos en las excavaciones?
Yo pienso que eso se ha paliado mucho. Hace tiempo los yacimientos estaban sin tocar, ahora ya están bastante explotados y pita menos el detector de metales. Y sobre todo ahora hay Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil, que es absolutamente efectivo. Esto está salvando mucho patrimonio. Luego, actos vandálicos los habrá, pero eso es casi inevitable.
¿Qué proyectos hay para el castillo de Molina?
Ahora se está valorando por la Junta y el Ministerio la posibilidad de hacer el proyecto original que habíamos presentado este año que consiste en excavar una parte importante del interior. Eso tiene un problema: se podría excavar pero luego no habría dinero para proteger y para los accesos. No podemos dejar el Patio de Armas al descubierto y a merced de los hielos.
Otra posibilidad que está barajando la Junta a mí me parece bien: si no podemos tener 1.200.000 euros que es lo que cuesta el proyecto inicial, es más factible tener 600.000 euros vía 1% cultural. Pienso que con eso se podría crear un proyecto nuevo para hacer actuaciones más puntuales. Recuperar de momento y poner en uso la puerta del castillo con su puente levadizo por ejemplo es mucho más viable. Además tenemos que integrar por ejemplo la Torre de Aragón como un elemento más de la vida cultural de Molina. Es un espacio magnífico para hacer un proyecto docente y social, que sirva para algo más que para entender como funciona un castillo.

El "Prao de los Judíos"
¿Y para el “Prao de los judios”?
En el “Prao de los Judios” nos metemos el día 1 de julio y creo que este año tiene que estar terminado para dejarlo visitable. Eso será un espacio ajardinado público con la ventaja de que tiene un yacimiento arqueológico. Lo que no se puede hacer es lo que se ha estado haciendo: bicicross o botellón.
¿Qué proyectos tienes para el futuro?
La Olmeda. Empezamos en julio. Es una dehesa de 180 hectáreas. Tiene varios yacimientos pero tiene también un paisaje pecuario de la Edad Media perfectamente preservado. Nos hemos planteado allí hacer un estudio diacrónico. Las primeras huellas humanas las tenemos en el paleolítico, en el 9.000 ó 10.000 años a.C. Queremos ver cual es la relación hombre-medio a lo largo del tiempo y cómo se afectan mutuamente. Es un proyecto muy novedoso.
Ahora mismo lo más complicado es el poblado celtibérico, un lugar que va a dar que hablar porque no es sólo un poblado, es más bien una fortaleza. Hay murallas de seis metros con un sistema de torres y fosos.
No sé trata sólo de arqueología, este año vamos a excavar suelos agrícolas. Lo que no se excava en este país son suelos, y eso hay que empezar a hacerlo para hablar de espacios productivos, estrategias productivas, etc. Esto dice mucho más que la acumulación de piezas. En la península Ibérica la arqueología es de cacharro y cacharro, de espadas, guerreros... Ahora se le está dando la vuelta a todo eso. Los cacharros eran unas cosas que utilizaban hombres, mujeres y niños. Se trata de hacer una arqueología más antropológica y más social.
Fotos: Jesús Arenas