
En pleno proceso de trabajo.
Su nombre, su anagrama aparecen en los más variados ejemplares de las artes gráficas de estos últimos sesenta años; pasquines, esquelas, publicaciones, folletos, libros, periódicos… para el foráneo no es difícil identificar esta pequeña empresa industrial como uno de los rincones más emblemáticos de la economía seguntina. Y, desde luego, el ciudadano de Sigüenza no puede negar ignorancia al respecto, ya que su nombre, como queda dicho, ha venido ligado a la historia de esta ciudad desde los tiempos de la posguerra. Luis, Boni, José Antonio y Manuel Carpintero Barrena, seguntinos hasta los huesos, nos reciben en la nave que desde la entrada de Sigüenza da vida a cuanta producción sale de su maquinaria. Nos reunimos para echar un poco la vista atrás y recordar, a modo de modesto homenaje, estos sesenta años de intensa vida profesional que comenzaron un 11 de octubre de 1949.

Los hermanos Luis, Manuel, José Antonio y Bonifacio Carpintero.
El oficio de nuestro padre, Bonifacio Carpintero Juanas, era el de impresor en la Imprenta Box; en el año 1944, tras la guerra civil, , se hizo Agente Comercial Colegiado, y montó junto a mi madre, Priscila Barrena Blanco una tienda de objetos de escritorio y alquiler de novelas, por ejemplo el Coyote, el FBI, Marcial Lafuente Estefanía, Corín Tellado.…se alquilaban por uno o dos días, no recuerdo si a diez o veinte céntimos…Nuestro padre viajaba bastante como agente comercial, llevando varias casas de representación, y en el año 1949 montaron la Imprenta con una pequeña máquina, una Boston, que todavía conservamos. Los cuatro toman la palabra indistintamente, si bien la voz cantante la lleva Luis, ya jubilado y que de vez en cuando baja a pasar un rato con sus hermanos. Cogieron un empleado y hasta ahora…Entre unas cosas y otras iban sacando a los cuatro hijos adelante. Veamos los comienzos, En la plaza del Obispo D. Bernardo número 15, donde hoy existe una tienda de frutos secos y chucherías al lado de la fuente, después nos cambiamos al local que dejaron vacío los Calzados Barcelona, dos puertas más allá, en el mismo edificio, y en el año 1975 nos vinimos aquí. Mi padre llevaba siempre el negocio hasta muy mayor, incluso ya jubilado le gustaba subir a echar un vistazo…Muchos años al frente del negocio, y tras el padre, los hijos. Los cuatro colaborábamos. Yo trabajaba en el Banco, pero por las tardes venía a hacer las cuentas y a echar una mano, los demás trabajaban a jornada completa –habla Luis, el mayor de los hermanos-. Todos conocíamos bien el oficio y los cuatro hacíamos de todo, trabajábamos en lo que fuera necesario. Ahora José Antonio se ocupa de los ordenadores, Manolo de las máquinas de impresión en el taller, y Boni de los manipulados y exterior. Sesenta años dan mucho de sí.

Muestra de algunos de sus trabajos.
Les pregunto por las publicaciones. Comenzamos a hacer El Eco, en enero de 1982, la hoja parroquial, que se edita para toda la diócesis de Sigüenza-Guadalajara y también se envía a otras diócesis y a misioneros y religiosos en el extranjero. Desde 1983 editamos el Boletín Oficial del Obispado, que hoy en día seguimos haciendo. Por estas fechas comenzamos a editar la Revista AVE del Colegio de la Sagrada Familia, junto con la Memoria del Curso. Al venir aquí, transformamos todo, cogimos maquinaria más grande, dos linotipias…llegamos a tener tres obreros en los años ochenta. ¿Libros? Hemos editado unos ciento cincuenta libros y unas treinta revistas, como Ábside, Sigüenza 2000, una revista del deporte seguntino, la memoria del colegio de la Sagrada Familia, Sigüenza gastronómica, el Pregón de las minas, de Hiendelaencina, Anales de Luzón, Nuestra Agenda, de los Josefinos etc. siempre revistas de carácter comarcal…de Molina, Ocentejo, Arcos, Mandayona, Atienza, Sienes, Trillo, Palazuaelos, Santa María de Huerta…también diversos estatutos de asociaciones o sociedades. Volvemos a los libros. Los primeros que editamos en 1953 fueron unas tasas judiciales a un oficial del Juzgado de Atienza, los Anales seguntinos, todos excepto el número uno y dos. Luego se han editado por ejemplo, a monseñor Pla Gandía un libro que hizo para unas monjas; Don Vicente Moñux publicaba una colección, “Antología Patrística”; Don Felipe Peces muchos libros, exactamente doce, todos de Sigüenza. ; uno de ellos que nos dedicó de forma elogiosa por la cuidada presentación que le hicimos de un libro sobre la Catedral, y que recibió unas críticas muy positivas en la Nueva Alcarria en el año 1988 por parte de Herrera Casado y Salvador Embid, y en el Eco. A don Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo hemos editado siete, algunos ya van por la segunda edición. Don Francisco Vaquerizo tiene muchos, diecisiete, Don Félix Ochaita ocho. Para el Ayuntamiento hemos editado programas de fiestas, un libro de Javier Davara, “El poder municipal en Sigüenza en el primer tercio del Siglo XX”…a Don Manuel Santolalla Llamas le hemos editado varias ediciones de unos Apuntes sobre Pastrana y la Princesa de Éboli. A Don Simón Pardo, de Brihuega, le editamos “Brihuega, mitos y leyendas” y “La Virgen de la Peña”, a Don Luis Viejo “Leyendas y relatos de Cifuentes “.También realizábamos encuadernación, actividad que se dejó de realizar cuando se jubiló nuestro padre.

Como toda ciencia, el arte de la impresión ha evolucionado de acuerdo con las nuevas tecnologías. Veamos como afectó el cambio. La evolución de la imprenta ha sido muy grande, la transformación de la tipografía al pasar al sistema de offset y las linotipias también, nos reciclamos bien y nos adaptamos a los nuevos tiempos. Ya en 1969 comenzamos la transformación, y empezamos a trabajar la flexografía; compramos una rotativa flexográfica a dos colores nueva, fabricada en Barcelona, y empezamos a trabajar el papel de envolver, bolsas de plástico y papel de alimentación para carnicerías, etc.; con ello hemos estado hasta 2007. En 1989 cambiamos la tipografía. Ello nos vino muy bien para que recayera aquí el trabajo de la comarca, del obispado…Se quitó la tipografía de golpe y porrazo, radicalmente, para poder transformarnos. En 1975 adquirimos las linotipias que fueron dejadas en 1989. Reciclarse cuesta, no tanto para el asunto de la impresión, pero sí para la informatización. Hoy día no se puede trabajar sin el ordenador. Raro sería no contar con un galardón en su dilatada existencia. El libro de Don Felipe Peces, ya mencionado, lo presentamos a un premio, y nos concedieron u diploma, llevándose el premio Tajamar. En este libro, “las galeradas” las hicimos a linotipia, vino él, las vio, y dijo que quedaban horrible…tuvimos que decirle que eran sólo galeradas, que luego vendrían las páginas…y ya ves, luego nos lo dedicó… De un tiempo a otro, las cosas son muy diferentes. Antes el trabajo eran cosas pequeñas, facturas, albaranes…lo que se llama trabajo de”remendería”. La revista Precios y Mercados, la comenzamos a publicar en el año 1963, se hacía a mano, en tipografía. ¿Y el futuro? De momento sólo hay un sobrino que ha estudiado artes gráficas…ya veremos…la gente joven tiene que salir fuera de Sigüenza a estudiar, y de ellos tan sólo una minoría puede volver, no hay mucho porvenir en Sigüenza…las artes gráficas tienen una transformación muy grande, ahora está el sistema digital, y eso se nota… El nivel de satisfacción es alto, muy agradecidos de que nuestro padre nos enseñara una cosa que empezó con maquinaria pequeña y que luego fuimos mejorando y subiendo y estamos muy orgullosos de haber aprendido este bello oficio y haberlo perfeccionado…¡ha merecido la pena!. Pues a por otros sesenta.

Una de las antiguas máquinas.