
Vista general de huérmeces del Cerro.
Huérmeces del Cerro es una pequeña villa de la zona norte de la provincia de Guadalajara perteneciente a la comarca de Sigüenza.
Desde que en 1999 se descubrieron en la cueva de los Murciélagos situada en el cerro El Hueco los restos de un enterramiento de 3000 años a.C perteneciente a la edad del bronce, se han ido descubriendo sucesivamente lugares con restos de esa misma edad, lo que ha puesto de manifiesto que el cerro El Hueco esconde un gran complejo arqueológico.

Plano general de la cueva
LA CUEVA DE LOS MURCIÉLAGOS
En la margen izquierda del río Salado se levanta el cerro de El Hueco. Este está constituido por rocas calizas dolomíticas en las cuales se han horadado a lo largo de siglos diversas cuevas debido a la erosión causada por el agua. En una de esas cuevas llamada de Los Murciélagos situada en la umbría del cerro se descubrieron en el verano de 1999 restos de una sepultura perteneciente a 8 o 9 personas de diferentes edades: un recién nacido, dos niños de corta edad (de 4 a 6 años), tres adolescentes y tres personas adultas Junto a esos restos óseos aparecieron restos de cerámica que debieron ser platos, ollas, lámparas, vasos, copas y jarras de todos los tamaños y grosores. También aparecieron huesos de animales que debieron tener un gran valor en la vida familiar, como por ejemplo la mandíbula y restos de las patas de un potro, la mandíbula inferior de un cánido, varios cráneos de corderos y huesos de cerdo, también se extrajo una pequeña piedra tallada en sílex de forma trapezoidal.
Los restos se encontraban esparcidos por toda la cueva pero donde se localizó mayor acumulación fue bajo un montón de piedras que seguramente colocaron sus familiares para señalar y recordar el lugar.
En el sustrato de la cueva se distinguen pequeños trozos de madera quemada y ceniza por lo que se deduce que una vez depositados los cuerpos, se encendieron varias lumbres que pudieron iluminar el lugar mientras se depositaban las ofrendas y a la vez que se realizaba el ritual.
Esta cueva debió de ser considerado un lugar sagrado ya que la cantidad de ajuares encontrados en forma de ofrendas superan con creces las 30 piezas, sin contar los restos humanos que todavía no se han extraído, que seguramente supere las doce personas.

LA SOLANA DEL HUECO
Para poder definir mejor el yacimiento de “la solana”, este se ha dividido en tres partes que son las siguientes:
Solana I- Referente a la parte más alta del cerro.
Solana II- Nombre dado a los campos de cultivo situados bajo la Solana I
Solana III- Esta refleja su parte baja que termina en las orillas de río Salado.

Fotografía en la que se aprecian aterrazamientos.
LA SOLANA
En la ladera sur del Hueco se observan a simple vista una sucesión de muros de diversa longitud y altura, que hacen que la ladera esté escalonada por varias terrazas que se distribuyen por toda ella sin estar alineadas unas con otras. En ellas se observan los muros y cimientos de varias edificaciones de los que no quedan casi restos por el aprovechamiento de los mismos en edificaciones más recientes, también se han descubierto tres pozos de los cuales uno se desenterró teniendo una profundidad de 1,80 metros y un diámetro de 1,5 metros aproximadamente. En su interior se rescataron los restos de una oveja/cabra, dos núcleos de pedernal de más de un kilo y la punta tallada de una flecha que estaba incrustada en la pared del mismo. En los alrededores de la Solana I se suelen encontrar núcleos de pedernal del tamaño de una pelota de tenis y restos de cerámica de iguales características a las encontradas en la cueva de los Murciélagos además de otro tipo hecha a torno que tienen dibujos lineales de color negro.
LA SOLANA II
En los campos de labranza situados bajo la Solana I se han encontrado gran cantidad de lascas de pedernal, y numerosos fragmentos de vasija. En el verano de 2002 se descubrieron en estas tierras de labranza restos humanos que se localizaban en puntos muy dispersos a causa seguramente del movimiento de tierras que se han producido por la maquinaria agrícola. Aunque es verdad que los restos están dispersos por los campos de labranza la extensión del cementerio debería ser grande ya que la zona abarca unos 1000 m2. Los huesos encontrados pudieron pertenecer a más de 10 personas. Seguramente los restos encontrados aquí no sean más que una pequeña parte de la necrópolis ya que las maquinas agrícolas cavan la tierra aproximadamente 60 ó 70 cms de profundidad. Junto a estos huesos se han encontrado numerosos fragmentos de cerámica de las mismas características a las encontradas en la cueva de los Murciélagos.
LA SOLANA III
Con los restos encontrados en este lugar que se encuentra bajo la solana II y sobre el río Salado en una de sus terrazas de cuatro metros de altura se verifica la extensión que tuvo el complejo calcolítico de Huérmeces del Cerro. Este espacio ocupa unos 40 metros de largo y en él se ven asomar cerámicas de tipo campaniforme, de las que se han rescatado varias. También se ha encontrado una piedra de moler grano hecha en granito de tipo barquiforme que no está completa. Junto a ella se rescató el lado derecho de una mandíbula inferior de un herbívoro que poseía marcas de corte de descarnamiento. En el verano 2002 se pudo extraer de este lugar una aguja trabajada en bronce y un punzón de hueso. También se observan restos de oveja/cabra que parecen estar enteros.
LA UMBRÍA
Tras las obras de una carretera salieron al descubierto una cantidad considerable de cerámicas y huesos animales además de utensilios tallados en pedernal, una punta de lanza y un hacha de piedra en procesos de pulimentado. Éstos aparecieron después de ensanchar la carretera unos dos metros de la ladera de la montaña. Aquí se han podido encontrar cerámicas de las mismas características que las encontradas en la Cueva de los Murciélagos y en la solana (I, II y III) del Hueco del tipo campaniforme, otras en cambio están más perfeccionadas, teniendo un color rojizo a causa de la arcilla tan fina con las que han sido elaboradas. Esta arcilla tuvo que haberse obtenido de alguna cueva cercana pudiendo haber sido la Cueva del Lutuero.

Restos óseos humanos y animales.
RESTOS OSEOS
Los restos óseos encontrados en todos estos lugares pertenecen a cabras, ovejas, caballos y cerdos, teniendo todos ellos vestigios de haber sido manipulados, bien para el descarnamiento de su carne para uso alimenticio, desarticulamiento para su despedazamiento o para realizar con ellos útiles tales como punzones. Hay dos omoplatos de animal que siendo de distintos lugares, uno de la Cueva de Los Murciélagos y otro de la umbría tienen en una de sus caras las mismas marcas de descarnamiento.
LA CERÁMICA
En los yacimientos mencionados líneas más arriba se distinguen dos tipos de cerámica, uno de tipo campaniforme y otra más evolucionada realizada a torno con dibujos lineales. La cerámica de tipo campaniforme, es decir las vasijas que tienen forma de una campana boca abajo pertenecen a la Edad del Bronce, etapa en la que el hombre comienza la fabricación de objetos con bronce que es una aleación de cobre y estaño. Este tipo de cerámica es un buen indicativo cronológico de esta época, aunque en la actualidad no se sabe donde surgió la técnica. Cada tipo de recipiente se destinaba a una determinada tarea, así los más grandes y gruesos se utilizaban para las conservas alimenticias, los bajos y anchos de boca para cocinar y los de pequeño tamaño y forma redondeada se utilizaban como vasos y para contener especias. Las cerámicas debieron de cocerse en hornos bien preparados, aunque algunas pudieron haberse cocido en el propio fuego del hogar. En la composición de la cerámica se apreciaban grumos y piedrecillas para que en la cocción actuasen como desengrasante y no se rajasen por las elevadas temperaturas que alcanzaban en ella. Algunas de las vasijas encontradas en la Cueva de Los Murciélagos también se utilizaron para encender un pequeño fuego en su interior posiblemente para acompañar en el ritual y al mismo tiempo alumbrar el interior de la cueva.
El otro tipo de cerámica encontrada parece pertenecer a la cultura celtibérica de la meseta interior de la Península Ibérica ya que las tres urnas encontradas en la Umbría del Hueco están hechas de una arcilla rojiza de excelente calidad y finura que pudo ser obtenida de alguna cueva cercana. La técnica empleada en los bordes de la boca es la de pico de pato típica de esta cultura. Estas se elaboraron con un torno y después se pintaron con dibujos lineales con colores rojizos y negros.
¿Por qué había muertos en la cueva?
Según tres arqueólogos del Museo Provincial de Guadalajara que fueron a examinar la Cueva de Los Murciélagos, se trataba de un lugar en el que las familias del poblado enterraban a sus muertos y les hacían ofrendas. Generación tras generación depositaban allí a sus muertos, tras una ceremonia y el sacrificio de algún animal. Para acceder a la cueva debían apartar un guijarro que tapaba la entrada evitando que los animales carroñeros entrasen atraídos por el olor. Durante sus vidas regresaban a la cueva para depositar a sus antepasados ofrendas en forma de ajuares que en algunas ocasiones eran bastantes extensos y valiosos, de los cuales pocos se han logrado rescatar.
En las paredes de la cueva no se han encontrado escritos ni representaciones gráficas de ninguna clase por culpa de la erosión que ha estado sufriendo la cueva durante cientos de años a causa del agua, los hongos y la humedad que aun persisten en la cueva. Según estos arqueólogos del Museo Provincial de Guadalajara, los enterramientos encontrados en esta cueva de Huérmeces del Cerro datan del año 3500 a.C y pertenecen a la Edad del Bronce.
CONCLUSIONES
El complejo celtibérico existente en Huérmeces del Cerro se levanta sin duda alguna alrededor del Cerro el Hueco. Este complejo estaba constituido por un poblado que se levantaba en la ladera sur del cerro para aprovechar el calor y la luz solar protegiéndose así de las corrientes de aire frío procedentes del norte. Además de estar protegido por el paisaje rocoso del lugar frente a los ataques de poblados cercanos lo estaba también por murallas de pequeña altura que a su vez acondicionaban la ladera en forma escalonada para las construcciones de casas, establos, etc. Estos se construirían de materiales locales como son la piedra y yeso del que no muy lejos de aquí aun se observan los antiguos hornos que se utilizaban para su elaboración. Actualmente desde la cima de este cerro se observa al horizonte del sur el valle originado por el río Salado hasta su desembocadura en el río Henares y hacia el norte se observa la serranía alcarreña a 50 kilómetros y el castillo de origen árabe de Atienza a 25 km.
En el poblado vivían las gentes y sus rebaños de cerdos, caballos, cabras y ovejas de las cuales extraían su lana para luego coser mediante telares y agujas de cobre sus vestimentas. En la zona baja del poblado (solana III) se situarían los campos de labranza en los cuales sembraban legumbres y cereales que luego segaban con hoces de sílex y molían en molinos de piedra para hacer pan. En las viviendas (solana I) se guardaba el grano y se hacía la vida cotidiana y en la cima del cerro (Cueva de Los Murciélagos) se encontraba el santuario donde las gentes enterraban a sus gentes más importantes a las que cada cierto tiempo se las adoraban con ofrendas. En la zona baja del poblado (solana II) también se localizan tumbas donde enterraban a las gentes del poblado pertenecientes a una clase social más baja.