La carrera para participar en el concurso de adjudicación del ATC empezó en enero. Durante los meses previos, la Plataforma Anticementerio Nuclear, creada por ecologistas y vecinos de la zona de Yebra que se oponen a construir esta instalación en la Alcarria, señalaba que el alcalde, Juan Pedro Sánchez, tenía previsto presentar la candidatura de su municipio. Finalmente estos rumores se confirmaban el 21 de enero con la celebración de un pleno extraordinario convocado para aprobar “presentar la candidatura del municipio de Yebra a albergar el emplazamiento del Almacén Temporal Centralizado de combustible nuclear gastado y residuos de alta actividad”.

Manifestantes contra el cementerio nuclear en el pleno de Yebra
Día de tensión en Yebra
El salón de plenos estaba abarrotado con partidarios y detractores que gritaban sus posturas. Tras varias llamadas al orden el alcalde tomaba la palabra para defender la instalación. “Tenemos la completa certeza de que se trata de una infraestructura segura para la salud de las personas y el medio ambiente” a lo que sumaba “se trata de una excelente oportunidad de desarrollo científico, tecnológico y empresarial” de la zona. No compartían esta opinión los concejales de la oposición para los que el ATC supondrá una gravosa hipoteca para el municipio y la comarca. Llegado el momento de votar, los cinco concejales del PP se imponen a los dos del PSOE por lo que la propuesta sale adelante.
En ese momento las emociones se desbordan con vecinos que llegan a enfrentarse. “Para comer hay que trabajar”, “Si al ATC”, “No queremos cementerio” fueron algunas de las consignas que se escucharon tras la votación. Un choque dialéctico que se prolongo un par de horas frente al Ayuntamiento bajo la atenta mirada de una treintena de antidisturbios de la Guardia Civil que aseguraban que la cosa no fuera a mayores. Un centenar largo de detractores del ATC pedían a gritos la dimisión del alcalde mientras unos cincuenta partidarios defendían su labor y daban la bienvenida al almacén. Una situación que provoca, según denuncian las personas que se oponen al ATC, enfrentamientos entre los vecinos de Yebra, entre familias y entre los miembros de las mismas, por su postura a favor o en contra de la construcción de la instalación.
Opiniones encontradas
A pesar de la oposición que la decisión ha levantado, incluso en su propio partido, el regidor de Yebra, Pedro Sánchez, sigue considerando el ATC como una posibilidad de futuro. “No tengo ninguna duda de que el ATC es una buena industria. Es segura y será una oportunidad para que en toda la comarca se produzca un desarrollo económico que es muy necesario sobre todo en estos últimos años con tanto paro”, apunta antes de destacar el apoyo que, en privado, ha recibido de algunos alcaldes de la comarca.
No comparten esa opinión numerosos vecinos agrupados, junto con ecologistas y habitantes de otras zonas, en la Plataforma Anticementerio Nuclear que desde 2007 ha venido organizando charlas, movilizaciones y recogidas de firmas (hasta sumar 37.000) para impedir que lo que consideran “cementerio nuclear” se construya en Guadalajara. Para la Plataforma esta instalación frenaría el desarrollo de la zona que ahora se apoya en industrias de diferente tipo para basarlo todo en una industria peligrosa que si bien dejaría dinero en la zona, en forma de aportación a los ayuntamientos circundantes por soportar las molestias, apenas crearía puestos de trabajo. “Desde la Plataforma Anticementerio Nuclear manifestamos que en la provincia de Guadalajara se ha demostrado de manera rotunda que la opinión mayoritaria de la ciudadanía es contraria a la ubicación del vertedero nuclear”, recogen en un manifiesto y emplazan a todos los vecinos de la provincia a participar en sus actividades reivindicativas. Las próximas, los días 20 y 21 de febrero, con una marcha a pie desde Yebra a Guadalajara, y el sábado 27 con una manifestación en la capital de la provincia que empezara a las 18:00. Al señalar el pliego de adjudicación del ATC la importancia del consenso social, desde la Plataforma quieren demostrar que “el consenso social en Guadalajara está más que demostrado No lo queremos, exigimos contundencia, lealtad y seriedad a nuestros representantes políticos”.
El caramelo del ATC
Un ATC, Almacén Temporal Centralizado, es un lugar en el que depositar durante 60 años los residuos radiactivos de los diez reactores de las centrales españolas. Se trata, explica ENRESA la empresa que lo gestionara, de una instalación que no produce energía y en la que no se dan reacciones nucleares. Es un lugar en el que esperar a que la radiactividad del combustible se vaya disipando hasta dejar de ser peligroso para el hombre, un periodo de tiempo que se calcula en miles de años. El formato elegido es almacenamiento en seco en una gran nave de hormigón que tendrá 283 metros de largo, 78 de ancho y 26 de alto con muros de 1,5 metros de espesor. Para construirlo se necesita una superficie de 13 hectáreas, siete para un centro tecnológico asociado y cinco hectáreas mas para asentamiento de empresas. Para ello se prevé una inversión total de 700 millones de euros. Además, el municipio que lo albergue recibiría 2,4 millones de euros anuales del Estado, ya que ENRESA entregará 6 millones de euros anuales que se dividirán en un 40% para el municipio en que se construya y un 60% (3,6 millones) para los municipios que se encuentren a menos de 12 kilómetros a la redonda de la instalación.
El plazo de presentación de candidaturas se cerró con el concurso de Yebra y otros 12 municipios. En una semana la Comisión Interministerial encargada de seleccionar el emplazamiento desechó a cinco. Entre los que han superado la primera criba están el pueblo alcarreño y Ascó (Tarragona) los dos únicos que cuentan con el respaldo de los pueblos con centrales. A ellos hay que sumar Albalá (Cáceres), la candidatura conjunta de Melgar de Arriba y Santerías de Campos (Valladolid), Torrubia de Soria (Soria), Villar de Cañas (Cuenca) y Zarra (Valencia). Una vez se conozca la lista definitiva de candidatos, se procederá al análisis del término municipal y después se comunicará a los afectados las zonas no aptas para albergar el ATC y su centro tecnológico. Finalmente, la Comisión estudiará los terrenos propuestos y elaborará un informe de propuesta que reflejará las ventajas de los distintos emplazamientos, y el Gobierno será el que finalmente decidirá mediante acuerdo del Consejo de Ministros. Esto ocurrirá a finales de junio o principios de julio.