La Diputación de Guadalajara, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de la capital y la Subdelegación del Gobierno ha celebrado conjuntamente el “Día de la Mujer” en su colorido acto institucional que se ha desarrollado en el Centro San José.
María Antonia Pérez León, Magdalena Valero, Antonio Román y Araceli Muñoz, en representación de las cuatro instituciones convocantes, han presidido un acto institucional que han contado con la presencia de diferentes representantes tanto de la administración pública como de asociaciones y público en general.
La periodista guadalajareña Belén Monge, que ha sido la encargada de conducir el acto, ha afirmado que “hoy, las mujeres somos capaces de todo. El camino ha sido arduo, pero efectivo; y como todo logro que se precie, ha comportado un gran sacrificio por parte de muchas mujeres, también de nuestra provincia. La incorporación de la mujer al mundo laboral es más evidente que nunca. Cada vez son más las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad en el mundo de la judicatura, la política, las artes u otros muchos campos profesionales”. Sin embargo, “se nos exige más –ha continuado- que al hombre para poder estar ahí, y tenemos que demostrar día a día nuestra valía a toda costa, en muchos casos con un coste personal excesivo; y pese a que también cada vez son más las empresas que apuestan por otorgar cargos directivos a mujeres por su valía, estamos muy lejos del día en el que no haya motivos para rememorar el 8 de marzo con un carácter meramente reivindicativo”.
El acto institucional ha contado con la intervención de Chema y Carmen Niño, del grupo Anus La Negra, que han recitado varios poemas vinculados con el mundo de la mujer, así como del vicerrector de Estudiantes y Docencia de la Universidad de Alcalá de Henares, Carmelo García, que ha ofrecido una perspectiva de la presencia de la mujer en su Universidad con una presencia que supera el 55 por 100 en el conjunto y ha puesto de relevancia que “el porcentaje de mujeres que concluyen sus estudios es superior al de los hombres” en una evolución que en su opinión supone “un claro progreso en la persecución de la igualdad” pero que “no se traduce después en el mundo laboral”. Igualmente, el acto ha contado con el testimonio de Soledad Serrano Rojo (Guadalajara, 1929), hija de obreros que en momentos difíciles y a pesar de las dificultades consiguió terminar estudios superiores contando precisamente con una beca de la Diputación de Guadalajara.
Pérez León: “Todavía queda mucho por hacer”
Por su parte, María Antonia Pérez León, en nombre de las cuatro instituciones convocantes de la celebración, ha pronunciado el discurso institucional en el que ha recordado que las palabras de Rousseau “el mayor bien de la sociedad, que debe ser el objeto de todas las leyes, se reduce a dos objetivos principales: la libertad y la igualdad” que considera de plena vigencia como objetivos a los que aspira la sociedad del siglo XXI: “Una sociedad –ha dicho-, la actual, en la que las mujeres realizamos dos de cada tres horas trabajadas en el mundo y sólo ganamos el 10 por ciento de los ingresos generados. Una sociedad en la que más del 70 por ciento de las personas que viven en la pobreza son mujeres y dos tercios de los 876 millones de adultos analfabetos tienen nombre de mujer”.
Pérez León ha dicho que “una sociedad, la nuestra, la de Guadalajara sin ir más lejos, en la que el día a día de una mujer pasa por levantarse más temprano que el hombre, preparar el desayuno de su marido y de sus hijos, dejar a los niños en el colegio, llegar a tiempo para fichar en el trabajo, y después de ocho horas ganando menos sueldo que sus compañeros varones, pero realizando el mismo esfuerzo, hacerse de nuevo cargo de los niños, organizar la comida de toda la familia, fregar los cacharros, hacer la compra, lavar y planchar la ropa, preparar la cena y el almuerzo del día siguiente y a ratos ayudar a los niños, que son de los dos, con los deberes. Mujeres, que en momentos de crisis como la que ahora vivimos encuentran enormes dificultades para acceder a un puesto de trabajo. Porque si hay algo peor que estar parado o ser pobre, es ser mujer pobre o parada y si a eso añadimos los calificativos de discapacitada o inmigrante, nos encontramos con que hay muchas personas que, en pleno siglo XXI, están condenadas a sufrir la desigualdad de una sociedad que aun tiene muchas asignaturas pendientes”.
“Una mujer accede al mercado laboral –ha continuado diciendo- se encuentra con un techo de cristal que dificulta su acceso a puestos de responsabilidad o de liderazgo; un techo transparente e invisible labrado por creencias y estereotipos que cuesta trabajo derribar, pero que acabaremos derribando; como ocurrió el día 8 de marzo de 1910, hoy hace 100 años, cuando entre todos y todas, se consiguió que el gobierno español revocara la necesidad de pedir un permiso especial para que la mujer pudiera matricularse en la Universidad”. Aquel fue un día importante “que marcó un antes y un después en nuestra historia reciente: Hoy celebramos pues una doble efemérides, una fiesta en la que es justo reconocer, también han participado muchos hombres que comprendieron que la extensión a todo el mundo, a todos los estamentos sociales, de los derechos de la mujer, es el principio general de todo progreso social”, prosigue su intervención.
Pérez León ha recordado en su intervención a María Elena Maseras que “fue la primera mujer en matricularse en una facultad española. Con anterioridad, Concepción Arenal sólo pudo acudir de oyente y disfrazada de hombre. Maseras lo hizo tras solicitar un permiso especial al rey Amadeo de Saboya para poder cursar estudios de segunda enseñanza y pasar a la Universidad en 1871. Al terminar los cursos universitarios de Medicina, los responsables políticos tardaron tres años en deliberar si se le otorgaba el título o no. Cuando se decidieron, el dictamen final dejaba bien claro que estaba licenciada pero que no debía ni podía ejercer la profesión. Es más, para evitar que cundiera el ejemplo, el Ministerio emitió una Orden, con fecha de 1882, prohibiendo a todas las mujeres el paso a la Universidad”.
Veintiocho años después de “aquella cerril ocurrencia”, veía la luz la Orden que permitía a las mujeres el libre acceso universitario, un texto que curiosamente firmaba el entonces subsecretario del Ministerio de Educación, nuestro paisano el Conde de Romanones en un “hecho cambió el futuro”. Y ha asegurado que “sería injusto no reconocer que en las últimas décadas se han producido notables progresos, traducidos en una importante presencia femenina en el mercado laboral, el sistema educativo y en diferentes espacios económicos, sociales y políticos” y así “la presencia de la mujer en la Universidad supera a la del hombre en numerosas facultades: Al Hospital de Guadalajara llegan todos los años medio centenar de estudiantes de Medicina para realizar sus prácticas; de todos ellos, casi el 80 por ciento son mujeres y hoy trabajamos de forma remunerada más mujeres que lo hemos hecho nunca en la historia, y eso ha permitido que avancemos en el control de nuestra propia vida. Se ha conseguido la igualdad de Derecho, es evidente, pero los hechos, y algunas cifras que constatan esos hechos, nos dicen que todavía queda mucho por hacer”
Pérez León ha concluido su discurso institucional poniendo de manifiesto que “no son fáciles ni rápidos los avances en materia de equidad, nos lo ha demostrado la historia y por eso la apuesta por la igualdad de género, por la igualdad real de oportunidades entre hombres y mujeres, tiene que ser un compromiso en la agenda política de los que detentamos algún cargo o responsabilidad pública: Es una cuestión de justicia social, de confirmación de nuestros principios democráticos, como queda reflejado en el artículo 14 de la Constitución. Por eso, para lograr esa igualdad efectiva, debemos implicarnos todos. Nuestros antepasados y antepasadas cambiaron el rumbo de la historia. Estoy convencida de que juntos, los hombres y mujeres de hoy, cambiaremos también el ritmo de esa historia, que no consentiremos sea interminable, de la igualdad de género”.
Actuación musical
El acto ha concluido con la actuación de Lola Matutano que ha interpretado dos canciones, y de Mariana Díaz, cantautora colombiana del grupo Amaranta, y con las palabras de agradecimiento de la conductora del acto a la Diputada de Igualdad y Ciudadanía, Ana Fabián y a su equipo, responsables de la organización del acto, así como a las asociaciones que han colaborado en su desarrollo.