Por: Amparo Donderis Guastavino

 

 

La tapa ganadora: pincho de solomillo de ternera sobre lecho de verdura y suqet de setas y foie.

 

 

Desarrollo del concurso

El domingo 24 de enero tuvo lugar la celebración del III Concurso Local de Pinchos Medievales. Esta idea está impulsada por la Red de Ciudades y Villas Medievales, a la que pertenece Sigüenza, que pretende unir las diez ciudades miembro por medio de una actividad tan interesante, lúdica y cultural como es la gastronomía. La Red une ciudades con una característica común: poseer un casco histórico con sabor medieval, sabor que tiene que presidir y guiar las características de este singular concurso, cuya gracia reside precisamente en una condición indispensable: la obligatoriedad de los cocineros de utilizar sólo productos existentes en la España Medieval hasta 1492, fecha de la conquista de América. Tomate, maíz, patata, pimiento… son algunos de los ingredientes prohibidos. También queda fuera el tradicional y suculento chorizo porque lleva pimentón, condimento realizado a partir del pimiento americano.s la primera parada, es pronto pero hay que visitar nueve establecimientos, así que nos dirigimos hacia el Milano I para degustar un deliciosa tapa de muslito de pollo relleno de nueces sobre salsa de morcilla. Nos sentamos alrededor de una mesa, en silencio, con la norma de no probar bebida alguna para evitar la mezcla errónea de sabores, procedemos a degustar lentamente el pincho y a saborear su original combinación. Después un poco de bebida para eliminar el sabor y rumbo a nuestra segunda parada. Así lo iremos haciendo sucesivamente. En el coche surgen los primeros comentarios, las impresiones personales y la sensación de que el día va a ser muy interesante y a la vez complicado, elegir no es tarea fácil.cipando y aumenta la expectación. Volvemos a Sigüenza para continuar el recorrido: llegamos al Bar Tormes, lleno de un público que saboreaba la jugosa Tosta del Lazarillo a base de crema de queso con anchoas, frutos secos y aceitunas. Unos breves minutos y rumbo a la siguiente estación: el Bar París donde nos espera la empanada medieval, un delicado y crujiente hojaldre relleno de ave de corral, jamón y setas, con salsa de moras. Unos minutos conversando con sus propietarios, la foto y nos vamos al Caldero de Sigüenza, en la Calle Mayor. Allí descubrimos el sabor del mar con su gustoso pincho de atún rojo del Atlántico con cebolla caramelizada y compota de manzana. Saludamos a Álvaro y a su esposa, que como autora del pincho amablemente nos explica su composición. Desde aquí nos vamos paseando hacia el Gurugú de la Plazuela, donde Belén y Alberto nos presentan el Dulce del Peregrino: una concha de vieira rellena de deliciosa crema dulce con almendras, acompañada por un chupito de limonada. Aquí finaliza el concurso pasadas las 15:30 horas.

 

Santos García Verdes, del restaurante La Granja de Alcuneza, recibió el premio a la mejor tapa

La representante del bar Tormes quedó en segundo lugar y recibió una placa de reconocimiento.

 
 
Fallo

El jueves 28 de enero el ganador y el subcampeón de la fase local del III Concurso de Tapas y Pinchos Medievales recibieron su premio en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Sigüenza. Fue de nuevo Santos García Verdes, cocinero jefe del Restaurante La Granja de Alcuneza, quien se impuso en el certamen con un pincho de solomillo de ternera sobre lecho de verdura y suqet de setas y foie. En segunda posición quedó la tapa “Lazarillo”, un canapé con crema de queso y anchoas, obra de los restauradores del Bar Tormes. Santos García Verdes representará a Sigüenza en la fase final del concurso de tapas medievales que se celebrará este año en Estella-Lizarra.

 

En febrero, ruta por el pincho medieval

Después del fallo del concurso local, los nueve establecimientos seguntinos participantes mantendrán en sus cartas el pincho medieval con el que participaron en el certamen. De esta manera, y a lo largo de todo el mes de febrero, el público podrá degustar nueve exquisitas tapas medievales, frías y calientes, que se pueden comer en dos o en tres bocados, al precio de dos euros (pincho + caña o vino).  Por definición, ninguna de estas delicias incluye ingredientes posteriores a  la conquista de América como la patata, el tomate, el maíz o las frutas tropicales.

Además del Restaurante La Granja (Alcuneza/Sigüenza), con susolomillo de ternera sobre lecho de verdura con setas y foie, la Ruta del Pincho Medieval seguntino tiene paradas en la Posada de Mojares  que oferta su delicioso “bocado del guerrero” a base de empanada de cordero asado aderezado con compota de manzana; en el Restaurante Milano I, que pone a la venta su “frito de pollo asado relleno de nueces sobre crema de morcilla”, en el Restaurante Milano II cuyo pincho histórico se llama “bacalao confitado en aceite de oliva virgen con salsa de azafrán”; en el Café  París, en el que el cocinero jefe ha creado una “empanada medieval”; en la Cervecería Ademar, que incluye en su carta un “pincho medieval de venado con setas y aroma de monte”; en el Bar Tormes, que muy apropiadamente ha denominado a su tapa “Lazarillo”, un canapé con crema de queso y anchoas; en El Caldero de Sigüenza que le ha dado al pincho el curioso nombre propio de “Nemo”, puesto que su ingrediente principal es el atún rojo del atlántico con compota de manzana y cebolla caramelizada; y, finalmente, en el Gurugú de la Plazuela que ha inventado para el concurso “el dulce del peregrino”, una concha con una crema dulce cubierta por almendras, acompañada de limonada de Sigüenza. No hay otro plan más apetitoso para el ocio de fin de semana en febrero. ¿Gustan?